miércoles, 14 de marzo de 2018

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA


La obsolescencia programada u obsolescencia planificada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño del mismo, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos, por ejemplo por falta de repuestos, y haya que comprar otro nuevo que lo sustituya. Su función es generar más ingresos debido a compras más frecuentes para generar relaciones de adicción (en términos comerciales, «fidelización») que redundan en beneficios económicos continuos por periodos de tiempo más largos para empresas o fabricantes. El objetivo de la obsolescencia no es crear productos de calidad, sino exclusivamente el lucro económico, no teniéndose en cuenta las necesidades de los consumidores, ni las repercusiones medioambientales en la producción y mucho menos las consecuencias que se generan desde el punto de vista de la acumulación de residuos y la contaminación que conllevan. Esta práctica ha creado un creciente malestar entre los consumidores, por lo que en tiempos recientes, activistas, medios de comunicación, organizaciones e incluso los mismos consumidores y varias empresas están llevando acciones para revertir esta práctica.

Clases de obsolescencia[editar]

  • La obsolescencia programada propiamente dicha: prever una duración de vida reducida del producto, si fuera necesario mediante la inclusión de un dispositivo interno para que el aparato llegue al final de su vida útil después de un cierto número de utilizaciones.
  • La obsolescencia indirecta: deriva de la imposibilidad de reparar un producto por falta de repuestos o piezas de recambio adecuadas o por resultar imposible la reparación (por ejemplo, el caso de las baterías soldadas al aparato electrónico).
  • La obsolescencia funcional por defecto: un componente falla y todo el dispositivo deja de funcionar.
  • La obsolescencia por incompatibilidad, por ejemplo, cuando un programa informático deja de funcionar al actualizarse el sistema operativo. Guarda relación con la del servicio posventa, en el sentido de que el consumidor será más proclive a comprar otro producto que a repararlo, en parte debido a los plazos y precios de las reparaciones.
  • La obsolescencia psicológica, derivada de las campañas de mercadotecnia de las empresas encaminadas a hacer que los consumidores perciban como obsoletos los productos existentes.9

La ropa es un ejemplo común de obsolescencia estética.
  • La obsolescencia estética. Cuando un producto es reemplazado por cuestiones de moda o diseño. Es bastante frecuente en la ropa, debido a las modas que cambian con rapidez, aunque también puede extenderse a los electrónicos, como los smartphones.
  • La obsolescencia por notificación, típica de las impresoras que convierten en obsoletos los cartuchos de tinta, previo aviso.
  • La obsolescencia por caducidad reduce artificialmente la vida de un producto, por ejemplo en la industria alimentaria, acortando las fechas de caducidad o de consumo preferente aunque todavía sea perfectamente consumible sin riesgo alguno para la salud.
  • La obsolescencia ecológica. Bajo el argumento «verde» se justifica el abandono de los dispositivos antiguos aún en perfecto estado, para promover la compra de nuevos productos bajo el argumento de que son menos agresivos al medio ambiente., aunque también promueven un aumento significativo de residuos que no pueden ser siempre adecuadamente eliminados. Esta última categoría está altamente relacionada con el greenwashing o lavado de cara «verde» empresarial.

TOMADO DE https://es.wikipedia.org/wiki/Obsolescencia_programada

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